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Frutillas: ¿son beneficiosas para la salud?




Las frutillas son nuestras aliadas para evitar la retención de líquidos, la constipación y el envejecimiento prematuro. Como fuente de nutrientes, las frutillas nos pueden ayudar a combatir el sobrepeso, la obesidad y otras dolencias. Gracias a su aporte de fibra (2,6 g cada 100 g) y agua, nos brindan saciedad y favorecen la eliminación de líquidos. 
Contienen minerales como calcio, potasio, yodo, silicio, fósforo, magnesio, vitamina C, A (carotenos) y E (antioxidantes), B1, B2, B3 y B6, K. Es mejor consumirlas crudas, ya que cuando se cocinan pierden las propiedades antioxidantes provenientes de la vitamina C.

Sus propiedades y sus contraindicaciones:

a) Analgésicas, antiinflamatorias y anticoagulantes, a causa del aporte de ácido salicílico.

b) Presentan fitonutrientes que contrarrestan los efectos de los radicales libres, que ocasionan ciertos tipos de cánceres, y evita la inflamación fundamentalmente en enfermedades reumáticas.

c) Previenen la constipación debido al elevado aporte de fibra y de agua.

d) Aumenta las defensas del organismo por el aporte de vitamina C, un efecto que es mayor cuando las frutillas son maduras. Ideal para prevenir resfríos y enfermedades respiratorias.

e) Evita la anemia: por la existencia de vitamina C, que ayuda a la fijación del hierro.

f) Vitamina E: poderoso antioxidante que combate los radicales libres, evitando el envejecimiento prematuro de la piel.

g) Apta para diabéticos: su índice glucémico es bajo.

h) Se recomienda evitar su consumo en caso de sufrir diarreas o insuficiencia renal.

Fuente: Diario Clarín - Suplemento Buena Vida (28/12/2015) Foto: Imagen de Lizardo Carvajal/pixabay.com

Un smoothie de frutilla es una buena opción para complementar una dieta bien balanceada que nos ayude a bajar de peso. Hay muchas recetas para su preparación, y ésta es una de ellas:

Smoothie de frutillas

1 1/2 taza de frutillas
3 tazas de leche descremada (750 ml)
Hielo
Opcional: endulzante o miel a gusto

Limpiar las frutillas. Colocarlas en la licuadora junto con la leche y el endulzante elegido y licuar hasta que la preparación quede homogénea. La leche se puede reemplazar por agua en caso de intolerancia a los lácteos.